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fotografía de Yolanda Sánchez |
En estos mismos terrenos se levantaba la residencia los Enriquez Ribera, antes de trasladarse a lo que hoy se conoce como la Casa de Pilatos Fue Doña Lucia de Medina quien cedió esta propiedad a los Jesuitas, que desde 1.554 se habían establecido en Sevilla, bajo dos condiciones que el templo se consagrara a San Luis, rey de Francia, primo hermano de Fernando III, y que ella fuese enterrada en su Capilla Mayor.