Aún se puede ver en la confluencia de Eduardo Dato con la avenida de la Buhaira, un resto de lo que fue la antigua fachada de la monumental.
Esta polémica fue aprovechada por los empresarios taurinos que finalmente decidieron en 1915 construir otra plaza de toros en Sevilla. En el arrabal torero de San Bernardo fue donde José Gomez Ortega “El Gallo” se propuso edificar una nueva plaza de toros para el pueblo infeliz, que lidiaba con una brutal crisis.