Los hispalenses adquirieron gran relevancia en Roma, sobre todo después de contar esta entre a los nacidos por estos parajes entre su abanico de emperadores, disfrutaban de los mismos derechos, prueba de ello es que Constantino el Grande le otorgó la silla episcopal a esta región de Hispania.
La instauración del cristianismo en todo el Imperio se constata, ya en el año 380 d.C. por un decreto del emperador Teodosio, que curiosamente es más que probable que hubiera nacido en Itálica, pero los primeros pasos ya se habían dado, pues el emperador Constantino el Grande ya había proclamado la libertad de culto para el cristianismo que dejo de ser perseguido.
A continuación, estudiaremos a groso modo como era la Sevilla de principios del siglo pasado: Híspalis.