Dejamos a nuestras espaldas la Laraña y la Plaza de Villasís y nos adentramos en la calle Martín Villa, sin darnos cuenta ya estamos en la Campana, aquí comienza la carrera oficial de la Semana Santa sevillana. Detengámonos e intentemos comentar y ver lo más significativo de estas travesías: Calle Martín Villa.
El aspecto actual de esta vía de un ancho considerable, cabe buscarlo en los planes de ensanche acometidos en la ciudad a principios del siglo XX.
En una imprenta de esta calzada se editó por vez primera las Rimas de Lope de Vega en 1604, la responsabilidad de este mérito debe atribuirse al taller Real del impresor Clemente Hidalgo, que anteriormente fue regentado por Sebastián Trujillo.
Destaca el caserío que domina la esquina con la C/ Santa María de Gracia, esta construcción levantada en 1905 por Anibal González, bajo petición de Manuel Nogueira, supone la primera vez que el arquitecto sevillano, plasma el estilo mudejar en Sevilla para uso particular.
La casa de Manuel Nogueira supone el punto de inflexión de su autor entre el modernismo que aplicaba hasta entonces y la fusión del historicismo, se inspira para ello en variadas obras de Córdoba, Sevilla, Toledo o Granada. De hecho esta afamada esquina nos recuerda al estilo almohade de La Giralda. Tres alturas de ladrillo visto, donde se proliferan los arcos de herradura, cerámicas, azulejos vidriados, el uso repetido de columnas son todos ellos elementos de un estilo neomudejar inteligentemente combinado en la fachada de este singular edificio. En los ochenta este edificio fue transformado para su uso comercial, concretamente una entidad financiero lo acomodó para sus usos.
Hoy es una oficina del Bankinter, sin embargo esta reutilización fue cuidadosa y eficaz, manteniendo la impronta y la belleza del proyecto original.
También resalta en el 9, enfrente de la sucursal bancaria la casa para Gabriel Riesco cuya autoría hay que atribuirle a López Sáez que entre 1931 y 32 levantó este edificio modernista, en discordancia a lo que se estilaba en aquellos años, el cual encierra un cierto estilo gaudisiano.
En el número 1 y 3 de la calle volvemos con Anibal, que se desmarca como el hacedor de la calle. En el primero de la calle una esquina bastante corriente, en cuyos bajos se asienta una cadena de electrodomésticos, precede a la construcción rotulada con el 3.
Aquí se situó en 1920 el Hotel Biarritz, que contribuyo a ampliar la oferta de camas para los visitantes de la Exposición de finales de esa década.
IMAGENES
FUENTES
elpasadodesevilla.
Historia de la imprenta en los antiguos dominios españoles de América y Oceanía. Tomo II
etc
Aquí se situó en 1920 el Hotel Biarritz, que contribuyo a ampliar la oferta de camas para los visitantes de la Exposición de finales de esa década.
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fuente: elpasadodesevilla. |
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elpasadodesevilla.
Historia de la imprenta en los antiguos dominios españoles de América y Oceanía. Tomo II
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