miércoles, 2 de enero de 2019

Las Setas de Sevilla o El Metropol parasol. lI

Como ya expusimos en nuestra anterior entrada, se requería un proyecto que aunara la memoria, el ocio y el comercio, para renovar la Plaza de la Encarnación. Con tal intención el Ayuntamiento de Sevilla estableció en concurso público hacia el 2004, las bases que adjudicaron finalmente el monumento en ciernes al arquitecto Jürgen Mayer. Estamos ante el inicio de las Setas de Sevilla, también conocido como proyecto Metropol Parasol. La estructura consiste en seis parasoles con forma de setas de grandes dimensiones, cuyo diseño se inspira en las bóvedas de la catedral de Sevilla y los ficus de la cercana plaza del Cristo de Burgos.


“Construida como una de las mayores y más innovadoras estructuras de madera de nuestro tiempo, los parasoles con su denso tejido orgánico y sus paneles ondulados, se elevan sobrepasando el lugar de la excavación arqueológica para convertirse en un punto de referencia, definiendo una relación única entre lo histórico y lo contemporáneo” J. MAYER H. Arquitectos.”
Uno de los puntos fundamentales a tener en cuenta en las bases del concurso fue el desarrollo de una estructura visual continua e importante en sí misma, esta fusión arquitectónica con el entorno es parte del encanto que muestra esta ciudad, donde no se escatiman esfuerzos para embellecer gratuitamente y sin poner ningún tipo de trabas el paisaje urbano. Un ejemplo de monumento al aire libre es la Plaza de España, aunque como en este caso, el Consistorio se rebane los sesos por establecer fórmulas para cobrar al turista algo tan accesible como este tipo de proyectos. Difícil tarea tiene por delante pues es poner puertas al campo, pero tratándose de dinero seguro que algo idean.
La altura del complejo no debía sobrepasar los edificios que lo rodeaban, se evitaba así un efecto agobiante sobre los mismos, lejos de una sensación de encajonamiento del entorno, pero  a su vez las dimensiones debían permitir la visión de unas panorámicas interesantes de la ciudad y a ello también contribuía obtener el ángulo idóneo para que los parasoles ofrezcan sombra sobre la plaza según los horarios e inclinación del sol, las mejores vistas.
Gestionado por la constructora Sacyr, el proyecto contiene cinco niveles o alturas, perfectamente diferenciadas, y todas accesibles para todas las personas excepto la zona más elevada, de los miradores, donde unos escalones impiden el acceso a las personas con movilidad reducida. Al adentrarnos en el complejo nos encontramos ante la Tienda Oficial Setas de Sevilla, el acceso a los ascensores para visitar los pisos superiores previo pago pecuniario y un Punto de Información Turística de la ciudad que da paso al Antiquarium o Museo Arqueológico, que se ubica en el sótano, éste se confeccionó bajo la supervisión del arquitecto sevillano Felipe Palomino González, que participó en toda la dirección del proyecto general. Se intenta recrear en este espacio las sensaciones que dominaban a nuestros antepasados al deambula por estas estancias. Primeramente se desestimó la utilización de muros de hormigón al uso, y se utilizaron recubrimientos con una membrana que pudiera recrear ambientes cambiantes, siendo transparente, traslucido o dejando pasar más o menos la luz, reflejarla o incluso, proyectar alguna imagen, según el climax que se quiera dar a entender. A esto le sumamos los muros colgantes y las linternas de luz y podemos concluir que el efecto perseguido se ve alcanzado. En el segundo nivel encontramos el mercado, una cafetería en el interior del mercado y otros locales de restauración en los exteriores. En el tercero, una plaza de grandes dimensiones elevada y diáfana, accesible completamente. En el cuarto nivel encontramos el arranque de la visita a las pasarelas, así como un restaurante y una zona de eventos de 500 metros cuadrados. Y fnalmente llegamos al último nivel, que como ya he comentado anteriormente es el único nivel no accesible para usuarios de silla de ruedas.


En la construcción de este monumento también aparecieron dificultades. Pero la intención del Ayuntamiento siguió, aunque para ello hubiera que esperar hasta 2009 cuando los ingenieros dieran con una solución al complicado diseño de Mayer, lo que supuso un incremento en el presupuesto de 25,8 millones de euros. Los ingenieros de Ove Arup & Partners, a los que se había recurrido para modificar el originario proyecto cuya  inviabilidad se había establecido.

Tuvieron que llevar a cabo un concienzudo estudio estructural en 3D que les permitió definir el material a utilizar: madera micro laminada Kerto, compuesta por láminas de abeto con 3mm de espesor obtenidas por desenrollo y encoladas para formar grandes paneles que lograran una elevada resistencia mecánica.

Como resultado, la estructura de este complejo fue realizada principalmente con hormigón armado, madera, de la que ya hemos hablado, y acero. El sistema estructural de madera y acero, fue unido con resina de poliuretano de alto rendimiento.
No sin sobresaltos, dificultades, incertidumbres, retrasos e incrementos del presupuesto el día 28 de marzo de 2011 el alcalde de Sevilla impulsor del proyecto, Sánchez Monteseirín, inaugura “Las setas de la Encarnación” nombre popular por el que es conocido el nuevo icono arquitectónico de la ciudad. En un primer momento el monumento recibió todo tipo de criticas, realmente era un proyecto valiente, vanguardista, que suponía un drástico cambio en el entorno. Pero en pocos años las voces y sentimientos discordantes fueron dejando paso a las opiniones conciliadoras con el proyecto. Y al día de hoy no sólo se admite y se asume dentro del paisaje sevillano, sino que se le concede su importancia por si mismo, como se pautaba en las bases del concurso con el que todo empezó
Las «Setas» han costado a los sevillanos 84 millones de euros.



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