miércoles, 15 de febrero de 2017

Fuente de Sevilla o de Hispalis

 
Tiene Sevilla una fuente
con unos niños meones.
Que la mamá que los cuida
no le pone ni calzones.
Y caso raro, y caso raro,
que no usen los niños
Olé, olé, olé
polvos de talco.
Versos compuestos por el Trovador de Sevilla (Paco Palacios “el Pali”).
 
La "Fuente de Hispalis" o más conocida por la Fuente de Sevilla, fue construida en 1929 con motivo de la "Exposición Iberoamericana de Sevilla", se trataba de adecentar el ensanche que se había originado en la Puerta de Jerez al dar continuación a la que actualmente se conoce como la avenida de la Constitución.
 


Se acudió al consagrado escultor Manuel Delgado Brackembury, que se había erigido como el artista escultor de la Feria. No en vano los principales conjuntos escultóricos de la Sevilla de los 20 llevan su firma. En un primer momento el proyecto diseñado por el artista era mucho más ambicioso, sin embargo la construcción de este monumento se vio adelantada por muchas otras obras que se llevaban a cabo originadas también por la muestra del 29 y las arcas públicas ya no daban más de sí. Otras dos fuentes, la de las Cuatro Estaciones (también de Brackembury) y la de la Plaza Virgen de los Reyes, de José Lafita son un ejemplo que ilustra como otras obras públicas le tomaron la delantera y finalmente la carencia de fondos y dilatación en el tiempo para acometer la obra, culminó inexorablemente con la simplificación del proyecto, siendo el resultado mucho más austero que el proyectado inicialmente. De cualquier forma el monumento seguía basándose en La Cibeles de Madrid como el primer boceto que se diseñara, en palabras de Antonio Burgos, estamos ante “la Cibeles de Sevilla,pero sin leones”.
Manuel Delgado Brackembury. Boceto de 1928 para la Fuente de Sevilla. Archivo Municipal Ayuntamiento de Sevilla

Hasta abril de 1930, a punto de concluir la Exposición Iberoamericana, no se da por finalizado definitivamente este monumento ya que su hacedor nunca se dio por satisfecho con el resultado final, que intentó mejorarlo en repetidas ocasiones, solicitando los permisos permitentes al Cabildo sevillano.
 
Esta fuente está coronada por una Nereida sobre una flor de loto, que representa a Sevilla. Nereida era una ninfa de los mares, hija de Nereo y de Doris (hija del Titán Océano), quien le dio cincuenta hijas maravillosas, las Nereidas, todas ninfas del mar.
Niña jugando con una muñeca, mientras otro niño llora sin consuelo

En este complejo todo tiene su interpretación. La efigie femenina, que como hemos expuesto simboliza la propia ciudad, la remata un conjunto de elementos marinos, como las tortugas o los delfines, animales que ponen de manifiesto la importancia del Guadalquivir en lo referente a Sevilla. Los múltiples niños simbolizan el futuro de la ciudad, pero expresan al mismo tiempo (más al estar representados junto a las tortugas llevando a la ninfa, o lo que es lo mismo, moviendo a Sevilla) la lentitud con la que se desarrollaban para el progreso de la ciudad el comercio, la agricultura y la Industria en aquel momento, representadas respectivamente por el autor en el caduceo de Mercurio, las hojas sobre la que se sienta la fémina diosa de Sevilla y la rueda dentada que sostiene bajo su pie.

Ya hace casi diez años que contemplando la fuente que nos ocupa, asistí a la explicación de un anciano al joven que lo acompañaba, explicándole mientras señalaba a uno de los niños de la escultura que “ese era él”, yo pensé que aquel entrañable abuelo estaba desvariando.
 

Pero ahora que me he documentado sobre esta pieza, compruebo que el que desvariaba era yo. El maestro Brackembury tomó como modelos para su obra a los niños que jugaban cerca de su taller. Hoy le hubiera preguntado a aquel simpático anciano, por donde jugaba, cuanto tiempo estuvo sometido a la labor de modelo delante del maestro, me hubiera interesado por lo que me pudiera contar del escultor y si le había escuchado el motivo de hacer once infantes. ¿Si ese número estaba relacionado con los miembros que componen un equipo de futbol?. A primera instancia esto puede resultar descabellado, pero debemos saber que esta zona era frecuentada por los aficionados sevillistas antes de que se levantara la fuente, así se documenta ya en 1913 con la consecución de la "Copa de Sevilla" cuando el sevillismo acudió por primera vez a celebrar sus éxitos en la Puerta de Jerez en el entorno de la Cervecería Eslava. A esto hay que sumarle el hecho de que el escultor Manuel Delgado Brackembury, estaba muy en contacto con Juan Lafita, socio oficializador sevillista, por lo que este hecho lo conocería y no hacía falta grandes dosis de imaginación para concluir que su diosa iba a motivar a que toda una afición futbolera  le rindiera culto. Concluyendo el autor, seguramente, tenía asumido que su monumento por estar colocado precisamente ahí,
en la plaza sagrada del sevillismo, de alguna forma iba a ser futbolero. ¿Resulta ahora tan descabellado?.

En 1974 las obras del Metro provocan que la fuente sea desmontada y retirada eventualmente. Hasta 1983 no vuelve a su ubicación original, pero se acometieron algunos cambios en su nueva instalación. Se redujo la altura del cuerpo central, que quedó demasiado bajo en comparación con el mar de la fuente provocando que las figuras inferiores no se vean bien,

no se respetó la original circulación del agua. Originalmente, de entre los cuerpos a modo de peldaños salía agua, y en el tallado de esos elementos se apreciaba agua rebosando. 
 
Además, la mala fama que se apropió de esta manipulación pública no tardó en culpabilizar a sus funcionarios de haber perdido los cuatro infantes que a modo de surtidor rodeaban la obra: Las cuatro figuras infantiles estaban en paradero desconocido. ¿Cómo iban a estar presentes ahora, si fue a los pocos años de su creación, concretamente en 1939, cuando se decide hacer desaparecer a estos cuatro originales elementos del conjunto escultórico?.
 
 

“Tras la guerra civil española, el Alcalde propuso la reforma de la fuente, situada en la por entonces plaza de Calvo Sotelo; esta propuesta fue aceptada por la Comisión Municipal Permanente en su sesión de 12 de julio de 1939. La modificación, consistente en la sustitución de las figuras de los niños por cuatro surtidores luminosos de agua, se justificó en la falta de armonía entre la figura de los niños y la escultura de Híspalis".


El acervo popular ha rebautizado a este monumento, con cierta guasa, como la fuente de los niños meones, ya que en la taza interior y a modo de esquinas, había cuatro niños que portaban unas caracolas con surtidores de agua y daban la impresión de estar orinando y son estos cuatro infantes, quienes han provocado tal denominación. El protagonismo de estas figuras fue adquirido con menos de una década de vigencia, aunque son muchas las voces que le asignan, equivocadamente, una existencia mucho más longeva, exactamente hasta los ochenta, con las obras del metro.
Con buen criterio, las autoridades pertinentes deciden restaurar los cuatro infantes que desde el perímetro de la fuente manaban agua hacia el monumento. Por fin la “Fuente de Sevilla” iba a recuperar su aspecto original, el autor iba a recuperar la dignidad de su obra casi un siglo después. Para este trabajo se recurrió a fotografías y diferentes documentos gráficos. La última ilustración con los cuatro “meones” data de 1933.
 
La dificultad a la hora de documentar las cuatro efigies propició que se solicitara ayuda a la ciudadanía por si podían aportar más fotografías. Tres de los cuatro “meones” se pudieron documentar desde un principio. En marzo del 2015 Sevilla ya volvía a tener su fuente como la había concebido Manuel Delgado Brackembury. Se recurrió para la realización de estos cuatro niños a un tipo de arenisca , que, aunque se asemeja mucho resulta ser mucho más resistente y permeable que la piedra bateig original.
Durante la reciente peatonalización de la Puerta de Jerez se dispuso césped alreedor del Monumento y se le dotó de una valla, prácticamente testimonial. Las voces críticas no tardaron en denunciar estos obstáculos que impedían la total integración del complejo escultórico en el paisaje de la ciudad.
Sin embargo, las repetidas acciones de vandalismo que ocasionaron la decapitación de la Nereida que domina toda la escena, quitaron la razón a estas voces discordantes, al menos por el momento, hasta que se demuestre el debido respeto a la Fuente de Sevilla.




 
 
 

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